Test, test, test. Identifica tus emociones y pon al estrés en cuarentena

Han sido meses difíciles, con cientos de anuncios, publicaciones respecto de la pandemia por COVID19, algunos hemos perdido familiares queridos, algunos otros han perdido sus ingresos, sus trabajos, otros más están juntando dinero para pagar su renta y no quedar en situación de calle, todo lo anterior ha hecho que vivamos en un momento particularmente estresante, de ansiedad e incertidumbre donde tu fortaleza, tu capacidad para pensar en alternativas, en opciones viables se han visto reducidas, porque se ha centrado la atención en aspectos prioritarios, no obstante, no se puede dejar de lado la atención que tenemos que poner todos los días en revisar cómo te sientes, como te encuentras.

Aun en momentos tan adversos como el que nos tocó vivir este año 2020 podemos modificar la manera en la que pensamos, en la que enfocamos nuestra atención, es ¿complicado? Seguramente más de lo que hubiéramos imaginado. No obstante, tenemos que ir trabajando diario, poco a poco, con esa consistencia como lo hacemos para revisar las redes sociales Facebook, Tik tok,

Por lo anterior, dínos dónde has sentido últimamente el estrés.

En los hombros;

En el estómago;

En la parte posterior del cuello;

En tu cabeza.

¿Qué sientes en esa parte de tu cuerpo? ¿dolor, tensión, hormigueo, malestar?

Regularmente este sentimiento nace de un pensamiento que está rondando tu cabeza: una cuenta por pagar, un documento que tienes que enviar, una situación que involucra tu salud o la de un familiar, etc.

Ahora, un pensamiento es una idea/concepción que tienes acerca de una parte de tu entorno. La manera en la que percibes tu entorno es una mezcla compleja de la información que captan/reciben tus sentidos aderezado con los recuerdos, creencias y todos los sucesos que han marcado tu vida y quién eres.

Por lo anterior podemos concluir que “Realidad es Percepción”. Realidad es la interpretación que le das a tu entorno y a tus emociones que están ligadas completamente. Dicho de otra forma, las emociones van en dirección de nuestros pensamientos. Entonces, ¿qué pasaría si cambiaras la forma en la que percibes tu realidad? El Dr. Wayne Dyer le dio al clavo diciendo que “cuando cambias la forma en que ves las cosas, las cosas que ves cambian”.

Vamos a darte tres consejos muy útiles que te van a ayudar a hacer frente al estrés de tu día a día, haciendo pequeños cambios en la forma en la que percibes tu entorno. Recuerda que como todo en la vida, estos consejos requieren ejecución y constancia diaria tal como lo mencionábamos anteriormente, así como revisamos las redes sociales


El 1er. consejo es a través de identificar pensamientos detonantes a través de un “Diario de Gestión Emocional”.

Vamos a ponernos una cita con nosotros mismos, así como lo hacemos cuando vamos con la Dra. y nos tomamos la presión o la glucosa y como en toda cita debemos involucrar un lugar y un horario. A diferencia de utilizar un baumanómetro o un glucómetro usaremos un diario de gestión emocional que podremos compartirte de manera gratuita, solo envíanos un correo electrónico a: asmovilidad@gmail.com y con gusto te lo haremos llegar para que lo empieces a usar inmediatamente. Este diario tiene como fin identificar aquellas situaciones o pensamientos que detonan un estado de estrés. El diario contiene cuatro apartados:

1. El primero, identifica el evento que desencadena el estrés. El estrés se parece a las olas del mar, llegan en ciertos momentos y luego parecen disiparse. A veces lo que detona el sentimiento de estrés es un evento o un pensamiento al que recurrimos repetidamente. De lo que se trata es que a través del diario de gestión emocional identifiques ese evento o pensamiento.

2. El segundo, identifica pensamientos secundarios negativos. Regularmente los pensamientos que generan estrés crean pensamientos secundarios que terminan generando más estrés y angustia. Por ejemplo, tu pensamiento estresante principal podría ser -reprobé el examen- ,el pensamiento secundario que desencadena sería algo como -no me podré graduar, seré la vergüenza de mis padres, dormiré debajo de un puente y sobreviviré de la caridad-. Como puedes ver, son pensamientos que se asemejan a las ondas, que se expanden y regularmente suelen exagerar, “terribilizar” una situación.

3. El tercero, identifica la parte del cuerpo donde se percibe el malestar o la tensión.

4. El cuarto, crea un histórico de sucesos que te permitan identificar si anteriormente has experimentado un evento similar. Si identificas que cada vez que te encuentras solo o comienzas a realizar una actividad los sentimientos de estrés surgen, ya tenemos identificados los momentos que son detonadores de estrés.


El 2do. consejo tiene que ver con racionalizar y cuestionar nuestra percepción adoptando una actitud crítica hacia la negatividad. A veces, solemos ser muy críticos de situaciones positivas: Consiguió un ascenso… pero a qué costo. Se acaba de comprar un nuevo auto… pero siendo un eléctrico ¿Dónde lo va a cargar? Vamos a hacer lo mismo, pero ante las situaciones negativas que percibimos.

Identifica la situación que genera estrés anótala en una libreta. Debajo de este pensamiento critica ese pensamiento y encuentra todas las ideas que contrasten su lógica. Incluso busca algún aspecto positivo dentro de ese suceso, haciendo alusión al dicho “no hay mal que por bien no venga”. Está más que comprobado que el estrés engaña la información que percibimos, haciéndola más grande o grave de lo que realmente es. Este ejercicio te ayudará a reflexionar respecto a ¿Cuál es el grado real de amenaza de la situación por la que estás atravesando?

IMPORTANTE: Escribe antes de dormir 3 cosas positivas que te han pasado en el día. Con esto estarás ejercitándote y forzándote a pensar en las cosas agradables, de valor que te han sucedido durante el día y con esto ir fomentando tu capacidad de enfocarte en situaciones positivas más que en las negativas.

El 3er. consejo a continuación, te proponemos 3 ejercicios que te ayudarán a reducir la tensión y las sensaciones incómodas que causan el estrés.

o Técnica respiratoria 3-6-6 / 4-7-8:

El principio de la respiración tiene que ver con que a nuestro organismo se le imponen movimientos y ritmos de manera voluntaria y consciente, gradualmente estos son inducidos en nuestro sistema involuntario. Respiración 3-6-6 significa inhalar aire durante 3 segundos, retener el aire durante 6 segundos y exhalarlo durante otros 6 segundos. Otra técnica más es la respiración 4-7-8 tiene la misma lógica, sólo que con los segundos 4-7 y 8. Realiza periódicamente estos ejercicios durante un momento de tranquilidad que tengas en el día. Hazlo una rutina.

o La Relajación progresiva es un ejercicio que alivia la tensión.

Divide imaginariamente tu cuerpo en 4 partes:

1. Cabeza y cuello

2. Tronco (pecho, estómago y espalda)

3. Brazos

4. Piernas

Primero vamos a tensionar nuestra cara y cuello durante 5 minutos hazlo mientras inhalas aire. Esto significa que vas a hacer una sonrisa exagerada al tiempo que tensas los músculos de tu frente y cuello lo más que se pueda. Luego relajas y exhalas. Luego harás lo mismo con tu tronco, piernas y brazos. Haz dos repeticiones por cada sección de tu cuerpo.

o Gimnasia cerebral

La gimnasia cerebral es una serie de movimientos intencionales diseñados para estimular diversas funciones cerebrales, así como reforzar la conexión existente entre el cuerpo y la mente. Revisa nuestro perfil de Instagram https://www.instagram.com/asmovilidad/ y Facebook, donde podrás ver y practicar ejercicios de gimnasia cerebral.

Como ves, existen siempre pensamientos que nos pueden distraer del tiempo presente, exagerando la manera real en que las cosas están sucediendo. No obstante, en la medida en que podamos identificar, encapsular y poner en cuarentena estos pensamientos, resultados de nuestra percepción, podremos ser más funcionales, objetivos  y concentrarnos más en crear formas creativas y positivas para sobrellevar nuestra situación.

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